De banquete burocrático a ayuno moral, la crónica de los Quinteros
La política muchas veces hace que algunos pierdan la memoria para adaptarse convenientemente a ciertas situaciones, ganar indulgencias y mostrarse como pulcros y honestos. Pero qué tan lejos están de esto algunos líderes del Cesar, que cambian su discurso a cada momento, arrimándose siempre al árbol que más sombra da.
Ha sido de público conocimiento el proceder de la familia Quintero en la política, quienes han adquirido fama de desleales. Sus acuerdos políticos suelen quedarse en simples saludos a la bandera, lo que hoy les pasa factura, ya que la reelección de Carlos Felipe Quintero se ve cada vez más lejana, obligándolos a tomar medidas desesperadas.
Hoy por hoy, desde algunos sectores políticos, se viene gestando una movida que busca achacarle al Mello Castro las embarradas que la Secretaría de Tránsito ha venido cometiendo. Los agentes de tránsito, más que reguladores del tráfico de la ciudad, parecen una banda de comparendistas, y eso lo percibe la comunidad, donde jocosamente, ante cualquier detalle, la gente comenta que “toca arreglar”.
Hoy, en río revuelto, Quintero ha querido salir a pescar, pero se le olvidó que recordar es vivir. Por eso vale la pena devolverse al mes de agosto de 2022, cuando el honorable concejal Luis Fernando Quintero dio su voto positivo en la sesión extraordinaria donde se aprobó el proyecto de acuerdo 019 de 2022, mediante el cual se creó la sociedad de economía mixta para la Secretaría de Tránsito de Valledupar. Ese fue el preámbulo de toda la transformación que ha sufrido la entidad. Además, es de público conocimiento el manejo burocrático que este grupo político tuvo en esa cartera.
En la comarca era bien conocido el apetito burocrático de esta prestante familia vallenata, que hacía negocio con las grúas, los patios, los comparendos y los permisos de esta oficina. Irónicamente, cuando facturaban, todo estaba bien. Con sus afines —más de 45 contratistas solo en esta entidad— se ponían la movilidad de Valledupar de ruana.
Por esa razón, resulta repudiable que una persona tan untada como Carlos Felipe Quintero hoy venga a darse golpes de pecho, cuando a manos llenas comía del banquete burocrático que en su momento tuvo en la ciudad. Descaro total.
Se le olvida al representante cuando él mismo caminaba por los pasillos de la Alcaldía con carpetas bajo el brazo, moviendo todos sus negocios. Una memoria muy selectiva que hoy vuelve a hacer gala de la fama de los Quintero.
Lo cierto es que, pese a todo esto, las cuentas para la curul no le dan, y cada vez más sus posibilidades se ahogan, mientras su contendor crece y avanza con mayor fuerza.
-
De banquete burocrático a ayuno moral, la crónica de los Quinteros

La política muchas veces hace que algunos pierdan la memoria para adaptarse convenientemente a ciertas situaciones, ganar indulgencias y mostrarse como pulcros y honestos. Pero qué tan lejos están de esto algunos líderes del Cesar, que cambian su discurso a cada momento, arrimándose siempre al árbol que más sombra da. Ha sido de público conocimiento…